Notoriedad y comprensión de las causas y consecuencias del calentamiento global y el cambio climático
El problema del calentamiento global y el cambio climático está de moda. Hablar y mostrarse preocupado por el asunto es considerado cool.
Aunque resulta tremendamente frívolo plantear en estos términos el que tal vez sea el mayor desafío medioambiental que afronta el planeta, a nadie se le escapa que el actual estado de preocupación en torno al tema es resultado de una campaña de publicidad de alcance internacional, desarrollada conjuntamente –de forma más o menos coordinada– por organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales, empresas y gobiernos de todos los niveles. Campañas en las que filántropos-celebrities de renombre han jugado un papel fundamental (con el excandidato a la presidencia de los Estados Unidos, Al Gore, a la cabeza). Para conseguir que el asunto llegue a las conciencias del mayor número de ciudadanos posible, no se ha dudado en recurrir a toda la artillería mediática y hollywoodiense que se ha podido, hasta llegar a convertir a menudo el problema en un contenido más de entretenimiento, con la banalización que tal vez conlleva.
Es indudable que esta campaña está dando sus frutos. La notoriedad casi universal del problema se ha conseguido. Nada menos que el 99% de los encuestados señaló conocer, o al menos haber oído hablar, del calentamiento global y el cambio climático.
Gráfico 2. Conocen o han oído hablar del calentamiento global y del cambio climático
Pero, más allá de la notoriedad, ¿hasta qué punto se conocen las causas y consecuencias de estos fenómenos medioambientales? La respuesta a estas dos preguntas es crucial para dar un paso más en el conocimiento de las actitudes del consumidor. ¿Por qué?
Un asunto del que no se conocen con claridad las consecuencias, resulta poco probable que llegue a ser interiorizado como un “problema”, pues no hay fundamentos para configurar un estado interno de temor o preocupación. Por otra parte, si alguien desconoce de forma absoluta las causas del problema, difícilmente puede adoptar comportamientos individuales concretos destinados a paliar la situación. Dicho llanamente: no es creíble que alguien que desconoce las consecuencias y causas de un problema esté verdaderamente preocupado por ello y menos aún que modifique su comportamiento.
Para bordear –al menos parcialmente– el efecto de la “deseabilidad social”, además de pedir a los encuestados que señalaran en qué medida conocían personalmente las causas y consecuencias del cambio climático, se les requirió que hicieran, a su vez, esta misma estimación sobre el conjunto de la población española. Mediante esta fórmula damos a los entrevistados una excusa para “proyectar” sobre “los otros” algo que probablemente no reconocerían de sí mismos.
Gráfico 3. Grado en que los españoles (proyección) y los entrevistados conocen las causas y consecuencias del cambio climático

El 63% de los entrevistados dice conocer “mucho o bastante” las causas del cambio climático. Un porcentaje incluso ligeramente superior (66%) señala estar al tanto en la misma medida (mucho o bastante) de las consecuencias. Si atendiéramos sólo a estos datos, habría que concluir que la mayoría de españoles -en torno a los dos tercios- se sienten bien informados sobre este tema. Sin embargo, creemos que es importante fijarse en los resultados que se obtienen cuando les “permitimos” proyectar sobre “los otros” esta percepción. En este caso, como se intuía, el panorama cambia de forma drástica. Sólo el 19% y 20% cree que los españoles saben mucho o bastante sobre las causas y consecuencias del cambio climático, respectivamente. En otras palabras, pensamos que el grado de sensibilización alrededor de este problema ambiental es muy superior en nuestro caso que en el de los demás. Como veremos más adelante, éste es el caldo de cultivo ideal para la inactividad, para no hacer nada.
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Considero que la gente se da cuenta de la posibilidad del cambio climático porque perciben indicios al salir de sus casas, aunque no sepan muy bien qué es o qué consecuencias puede desembocar. Pero si se dan cuenta de que en sus ciudades hace mucho calor con respecto a otros años, o no llueve como suele ser la costumbre o al revés, llueve catastróficamente.
Percibirlo por uno mismo es la mejor forma de concienciación. Creo que abrir bien los ojos a los ciudadanos ante el problema que nos encontramos es un paso más para la concienciación.