Brand Implant: El cuerpo como soporte publicitario

A este blog hay que insuflarle algo de glamour. Me parece que con los dos últimos post estoy cayendo en el chabacanismo más duro. No puede ser. Venga, vamos a inventarnos un concepto marketiniano molón (por supuesto, en inglés, que en español las cosas que uno se inventa pierden mucho).

La reflexión me ha surgido a partir de uno noticia aparecida la semana pasada en el diario 5Días:

La empresa de productos para el afeitado Wilkinson ha lanzado un curioso concurso para promocionar su marca. La compañía busca personas que quieran raparse y lucir el emblema de su producto Xtreme 3 durante toda una semana y ganar 300 euros. Los candidatos a convertir su cabeza en un anuncio podrán registrarse en la página web www.wilkinsonxtreme.com y adjuntar una fotografía.El 6 de junio, Wilkinson seleccionará a 10 personas en las principales ciudades de España. Cada uno de esos participantes tienen que acudir a la peluquería Marco Aldany más cercana a su domicilio los días 9 y 10 de junio y dejarse dibujar el logo de Wilkinson Xtreme. Las fotografías de las cabezas publicitarias se publicarán en la prensa y en internet.

Curiosa iniciativa, ¿verdad? ¿Qué pretende Wilkinson con esta acción below? Pues, casi seguro, que suceda lo que está sucediendo en estos mismos momentos. Es decir, que algún tarado como yo se haga eco de su iniciativa, y que algún….algún….esto…algún…, bueno, algún lector despistado como tú acabe enterándose. La publicidad gratuita que consiguen seguramente sea el objetivo principal. Cuando leí la noticia, tengo que reconocer que en un primer instante me pareció que era una más de esas excentricidades del marketing que se ven últimamente. ¿Qué cobertura (público al que se llega) van a tener, no sé, digamos 50 tíos con la molondra rapada luciendo el emblema Xtreme 3? Efectivamente, el impacto de esta campaña en términos cuantitativos debe ser muy limitado, pero, ¿y en términos cualitativos? Intuyo que en términos cualitativos, el impacto de la acción debe ser espectacular. Si tu ves a un tipo por la calle, o en el metro, o en un restaurante, luciendo el emblema de una marca, no nos engañenos, te impacta. Bien, en otro post tengo previsto discutir sobre el tema calidad vs. cantidad. Dejémoslo apartado para entonces.

En realidad, la iniciativa de Wilkinson me lleva a otra reflexión. ¿Por qué no se utiliza el cuerpo como soporte publicitario en más ocasiones? Hay un caso paradigmático que me llama mucho la atención. Se trata del nadador David Meca. Sus desafíos están patrocinados por varias marcas. Ahora sólo me acuerdo de Plátano de Canarias, pero sé que son más. El tema es curioso porque, claro, un nadador, generalmente, el único soporte que tiene para serigrafiar un logo es el bañador, y, en fin, además de que el espacio disponible no es gran cosa, tampoco creo que sea de recibo plantar un Plátano de Canarias en ciertas partes, ;-) La solución que han encontrado es una especie de serigrafiado en el propio cuerpo del deportista, en el pecho. No es un tatuaje (obviamente), pero produce el mismo efecto. Partiendo de lo Wlikinson, mi pregunta es: ¿Te atreverías a tatuarte un emblema en una parte visible a cambio de recibir algún tipo de compensación? Ya, seguro que estás pensando que, a priori, no lo harías, pero que todo dependería del incentivo que se te ofreciera. Poderoso caballero es Don Dinero!! ¿Y si te digo que la marca que te tienes que tatuar en tu hermoso brazo es Carrefour? No, mejor aún, Lidl. Soy un talibán del marketing, lo sé, no lo puedo evitar. Pero, ¿y si en lugar de Carrefour te ofrezco lucir en tu brazo un diseño exclusivo, único y personalizado de Custo Barcelona o Jordi Labanda? Ale, ya tenemos nuevo concepto marketiniano: Brand Implant!!!

2 Responses to “Brand Implant: El cuerpo como soporte publicitario”

  1. ID: 528786
    Una marca rollera, como Dia no me lo implantaria, pero la de Custo o Jordi Labanda pues seguramente sí !

  2. ID: 528863
    Por la pasta, llevo hasta un dibujo de manolito gafotas en el escote….

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